¿Cómo puede un mural mejorar tu estado de ánimo?

¿Alguna vez has mirado un cuadro y ha despertado algo en tu interior? Quizá has sentido
ternura, admiración o puede que incluso aversión. No hay más que comparar la paz que
podemos sentir al mirar la colección de los nenúfares de Claude Monet frente al horror que
sentimos cuando miramos Saturno devorando a sus hijos de Goya.

 

El arte tiene el poder de transmitir sensaciones e ideas, transformar espacios, conectar con
nuestras emociones y cambiar la forma en que percibimos el mundo que nos rodea.

Entre las formas de arte visual, los murales son el formato que más impacto genera en las
personas, ya que son obras de arte que se encuentran en espacios al alcance de todos: en
las calles, los colegios, las casas…Influyendo en el estado de ánimo individual y colectivo.

Tabla de contenido:

  1. Nuestro cerebro visual
  2. El impacto emocional de un mural en los espacios cotidianos
  3. ¿Por qué elegir un mural frente al papel pintado?

Nuestro cerebro visual

El 90% de la información que procesa el cerebro proviene de imágenes visuales. Somos
capaces de recordar el 80% de las imágenes, y únicamente el 20% del texto y el 10% del
sonido.

Cada día somos bombardeados por anuncios, publicaciones y todo tipo de publicidades que
intentan hacerse un hueco en nuestro subconsciente. Por eso, es fundamental cuidar la
información visual que consumimos.

Cuando observamos una imagen, esta nos evoca un pensamiento o un recuerdo, lo que
provoca una reacción en el cuerpo a la que llamamos emoción. Dicha emoción condiciona
nuestro siguiente paso, influyendo así en la toma de decisiones.
Pongamos un ejemplo. Son las 19:00 de la tarde y has salido del trabajo, estás cansado,
estresado, y algo triste porque no recuerdas cuándo fue la última vez que hiciste algo para ti
mismo. De repente, ves una lona gigante donde se anuncian conos de helado y
automáticamente conectas con un recuerdo de tu infancia en el que todos los días de verano
te comías un helado con tu padre…era el momento más dulce del día. Has conectado con una
emoción de alegría y momentos más tarde te encuentras comprando un cono de helado;
vuelves a ser un niño y aunque hayas tenido un día interminable en el trabajo, te vas a casa
con una inesperada sensación de felicidad.

Así de increíble es el impacto que tienen las imágenes (en este caso publicitarias) en la toma
de decisiones cotidianas. Pero no nos desviemos del tema. En medio de este mar de
imágenes, hablemos cómo el arte influye directamente en nuestro estado de ánimo y cómo
podemos usarlo como un faro en medio de tanto ruido visual.


El impacto emocional de un mural en los espacios cotidianos

La forma en que diseñamos el espacio que nos rodea en casa puede influir profundamente en
nuestro estado de ánimo y bienestar. Este efecto tiene un nombre: neuroarquitectura, el
estudio de cómo el cuerpo y el cerebro responden al entorno que habitamos.

Un mural en el hogar tiene el poder de transformar un espacio neutral en uno vibrante y lleno
de vida. Los ambientes donde pasamos tanto tiempo afectan directamente nuestro bienestar
emocional. Según Siro López, artista y autor del libro Esencia. Diseño de espacios
educativos, un mural en una pared puede romper la monotonía y ofrecer un refugio
emocional. Tener en el hogar un espacio decorado con un mural colorido o inspirador puede
elevar nuestro ánimo y mejorar la energía del lugar.

En espacios cotidianos donde buscamos descanso y desconexión, un mural con colores
claros y motivos vegetales puede actuar como una fuente constante de bienestar, mejorando
el ambiente y ayudándonos a sentirnos más en paz y a gusto. Del mismo modo, en espacios
destinados al trabajo o creatividad como un despacho, un mural con formas dinámicas y
vibrantes puede ayudarnos a mantener un estado de concentración y motivación.

Fotografías de Belarte Studio

¿Por qué elegir un mural frente al papel pintado?

Elegir un mural pintado a mano en lugar de un papel pintado es optar por una obra de arte
única y exclusiva que da vida a cualquier espacio. A diferencia del papel, que repite patrones
prefabricados, un mural hecho a mano aporta personalidad y autenticidad: cada detalle es
creado específicamente para el cliente, haciendo que el espacio sea realmente original y
distinto a cualquier otro.

Un mural es una oportunidad para exhibir una obra exclusiva en tu propio hogar, lo que
convierte al mural en un elemento diferenciador que no solo embellece, sino que también
refleja el estilo único de quien lo encarga.

Conclusión

En un mundo donde el ritmo de vida puede ser abrumador, los murales ofrecen una forma
accesible y poderosa de mejorar nuestro estado de ánimo. A través de sus colores, formas y
narrativas, estas obras actúan como recordatorios constantes de la belleza y la posibilidad de
conexión en nuestra vida cotidiana, brindando bienestar y mejorando nuestra relación con el
entorno que nos rodea.

Lecturas de referencia e interés:
Siro López – Esencia
El poder curativo del arte